The devil wears vintage?

The devil wears vintage?

The devil wears vintage? (Spanish below)

The Devils Wears Prada is, without a doubt, one of the films that I have enjoyed the most and that I can watch over and over again. The story of an "ordinary" girl who had studied journalism and who by chance starts working in one of the most important fashion magazines in the world, is mind-blowing for me...


The film tells the story of Andy, a girl who is indifferent to the world of fashion and simply wants to make a name for herself in the New York publishing world. During her time at the magazine, she goes from being a total misfit to becoming a part of that environment; for example, going from wearing flats to wearing the highest heels.

The devil wears prada


Her change is not just one of appearance. Soon she starts acting differently and changing her priorities. For me, at that point, she becomes a role model as her character works hard and strives to prove that she deserves a place in the magazine. Towards the end of the film, the protagonist realises that she was not what she was looking for and that in some ways she was not entirely happy, so she decides to quit her job and look for another job at a small New York newspaper writing a column.

At the time, her character's decision made me angry. From my point of view, being at the top of her career, she is not able to face success and be brave. Why does she make that decision?

Now, I begin to understand Andy more. Actually, she realises that this job doesn't make her happy because she has other ideals in life. For this reason, she quits and looks for a job more in line with her principles. Something similar happened to us.


Both Monica and I have worked in the fast fashion industry for more than 15 years and we also came to participate in the industry and believe in it 100%. It seemed normal to us to receive clothes every week, to sell a large number of garments per day, to worry about not repeating an outfit often, to wear the new arrivals when we received a visitor.... Somehow, without being aware of all these things, we were inside the circle. Nowadays, it is not that we no longer like fashion, we believe that we will always be linked to it.

However, what we are discovering today is the possibility of offering fashion with greater awareness and respect for the environment, looking for garments in good condition, with good materials, in line with current trends, that can be combined with garments that we have in our wardrobe. What we don't believe in is the amount of clothes that continue to be produced, saturating the shops, making people believe that it is necessary to buy clothes very often to always be fashionable and increasing this social pressure to wear "the latest".

We love to see how the vintage or second hand movement is growing. More and more companies are trying to give it a twist or simply an alternative. For example, H&M is launching a second hand clothing platform called "Sellpy" or Galeries Lafayette is creating a platform called "Le Good Dressing", whose particularity is that the exchange between consumers takes place in a physical point of sale. Consequently, the change in consumers is that today they are more open to looking for consumption alternatives.


Do you think there will be more Andys in the world, or is it that the devil wears vintage?

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The Devils Wears Prada es, sin duda, una de las películas que más he disfrutado y que puedo ver una y otra vez. La historia de una chica “común” que había estudiado periodismo y que por azar empieza a trabajar en una de las revistas de moda más importantes del mundo, me resulta alucinante…

the devil wears prada

La película cuenta la vida de Andy, una chica a la que el mundo de la moda le es indiferente y simplemente quiere hacerse un hueco en el entorno editorial de Nueva York. Durante su etapa en la revista, pasa de ser alguien totalmente inadaptado a convertirse en alguien partícipe de ese entorno; por ejemplo, pasando de usar zapatos planos, a llevar los tacones más altos.

Su cambio no es solo de apariencia. Pronto comienza a actuar de manera distinta y a cambiar sus prioridades. Para mí, en ese momento, se convierte en un referente pues su personaje trabaja duro y pone su empeño en demostrar que merece un puesto en la revista. Llegando al final de la película, la protagonista se da cuenta que no era lo que buscaba y que de alguna manera no era del todo feliz, por lo que decide dejar su trabajo y buscar otro en un pequeño diario de Nueva York escribiendo una columna.

En ese momento, la decisión de su personaje me hizo enfadar. Desde mi punto de vista, estando en la cima de su carrera, no es capaz de afrontar el éxito y ser valiente. ¿Por qué toma esa decisión?

Ahora, empiezo a entender más a Andy. Realmente, ella se da cuenta de que ese trabajo no la hace feliz porque tiene otros ideales de vida. Por esta razón, renuncia y busca un trabajo más acorde a sus principios. Algo parecido nos sucedió a nosotros.

Tanto Mónica como yo hemos trabajado en la industria fast fashion durante más de 15 años y también llegamos a participar de la industria y a creer en ella al 100%. Nos parecía normal recibir ropa cada semana, vender un gran número de prendas al día, preocuparnos de no repetir un outfit a menudo, llevar puesto lo nuevo que había llegado cuando recibíamos una visita... De alguna forma, sin ser conscientes de todas esas cosas, estábamos dentro del círculo.

Hoy en día, no es que nos haya dejado de gustar la moda, creemos que siempre estaremos vinculados a ella. Sin embargo, lo que hoy estamos descubriendo es la posibilidad de ofrecer moda con mayor conciencia y respeto al medio ambiente, buscando prendas en buen estado, con buenos materiales, acordes a las tendencias actuales, que se puedan combinar con prendas que tenemos en nuestro armario. En lo que no creemos es en la cantidad de ropa que se sigue produciendo, saturando las tiendas, haciendo creer a la gente que es necesario comprar ropa muy a menudo para estar siempre a la moda y aumentando esta presión social por llevar “lo último”.

Nos encanta ver como el movimiento del vintage o second hand va creciendo. Cada vez son más las empresas que intentan dar un giro o simplemente una alternativa. Por ejemplo, es el caso de H&M que lanza una plataforma de ropa second hand llamada “Sellpy” o el caso de Galerias Lafayette creando una plataforma llamada “Le Good Dressing”, cuya particularidad es que el intercambio entre consumidores se realiza en un punto de venta físico. En consecuencia, el cambio en los consumidores es que hoy están más abiertos a buscar alternativas de consumo.

¿Creéis que habrán más Andys en el mundo? ¿Será que el diablo viste vintage?

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